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jueves 16 agosto 2018
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EL ADJUDICATARIO DICE QUE FUE UNA TRAVESURA DE SU SOBRINO

La publicación en la red social Facebook – tal como informáramos en nuestra edición de la vispera- de un intento de venta de una de las 230 viviendas entregadas por el IAPV, a fines del año pasado, en bulevar Yuquerí y Ruta 4, se viralizó y despertó indignación en las redes sociales, motivando diversas denuncias de vecinos, ya que la venta de una vivienda del IAPV se encuentra expresamente prohibida por las disposiciones legales y reglamentarias vigentes.

La mencionada prohibición no sólo resulta de dominio público sino que en especial es permanentemente advertida e informada por el instituto a los aspirantes y adjudicatarios en todos los procesos de adjudicación y de venta de unidades habitacionales, pudiendo las sanciones llegar a la recuperación del inmueble por parte del organismo provincial.

Poco después de tomar cartas en el asunto, el titular de la cuenta de la red social en que se publicó el intento de venta, atribuyó lo ocurrido a una travesura de un sobrino de 14 años, pidió públicas disculpas y aseguró que la casa no está a la venta.

En tanto, desde el IAPV se confirmó que se recibió el descargo del adjudicatario, pero se destacó que lo que finalmente suceda depende de la resolución que adopte el directorio del organismo.

Carlos Gabriel Sosa, el adjudicatario.

“QUISO HACER UNA JODA”

Al respecto, Carlos Gabriel Sosa, adjudicatario de una de las viviendas del IAPV ubicadas en bulevar Yuquerí y Presidente Illia, explicó a nuestros cronistas que el miércoles, “en horas de la siesta, yo volvía de la casa de un pariente, de hacer un adicional y me fui a descansar y, justo, estaba el sobrino de mi señora, que tiene 14 años y como se crió más con nosotros, siempre está paseando en casa y yendo a dormir”.

El adolescente, aclaró, “nos pidió para entrar al facebook, le dimos permiso y nos fuimos a descansar y, al despertarme a las 17.00 hs, me entero que había querido hacer una joda con el tema de la vivienda y la puso a la venta en todos los grupos de compraventa. Él sabe cuánto vale la casa porque ha escuchado conversaciones mías, de mi madre, mi hermana, cuando hablamos en familia”.

Sobre la travesura de su sobrino, dijo que “publicó que se vendía la casa, que la cuota era de tanto, y hasta pidiendo un bolazo, unos $ 700.000, algo que solo puede hacer un gurí de 14 años. Para cuando me levanté ya tenía un chorizo de comentarios escrachándome y yo no sabía por dónde empezar a arreglar las cosas, ya que el tema había subido a todos los medios, así que lo que puedo hacer es pedir una disculpa pública a toda la gente que comentó y que quería saber si la vendía”.

Para despejar toda duda, advirtió que “la casa no se vende porque yo estoy viviendo ahí, con mi señora embarazada, mi nene, estoy haciendo el muro y hasta creo que fui el primero en irme a vivir al barrio, ni bien entregaron las casas, porque antes yo estaba viviendo en las casas usurpadas atrás de la EG3”.

Finalmente, aseguró que “fui al IAPV, pedí disculpas y aclaré que fue todo un mal entendido, ellos no tienen la culpa de lo que pasó, porque también a ellos los escracharon con comentarios que decían que cómo iban a dar una casa a gente que la vende”.

“VEREMOS CÓMO RESULTA”

Mientras tanto, el gerente de la Regional Salto Grande del IAPV, Luis María Dávila, dijo sobre lo ocurrido que “a la media hora (de conocerse las publicaciones en las redes sociales) estábamos en comunicación con el directorio del instituto, viendo las acciones a seguir, y a la hora ya sabíamos de quién era la publicación, aunque no sabemos qué mano la hizo”.

En este caso, agregó, “lo que inmediatamente se dispuso fue publicar en la página (web del organismo) las responsabilidades que tienen los beneficiarios de una vivienda, que no se puede ceder, ni vender, ni alquilar, y que tienen la obligación de habitarla”.

De todos modos, consideró que, “en principio, lo que presumimos fue que existía la intención de realizar una posible estafa al gobierno, así que tomamos todos los recaudos ante esta situación”.

No obstante, aclaró que “la familia (adjudicataria) vino y propuso un descargo, que nosotros aceptamos; pero, de todas maneras, la decisión definitiva de si van a seguir siendo beneficiarios de la vivienda o no la tomará el directorio en base a lo que expusieron acá”.

En esta etapa, aclaró, “se ha realizado un trámite administrativo, de valorar con nuestros asesores legales el descargo que hizo esta familia en relación al uso que se hizo del facebook. Veremos cómo resulta”.

credito:Elsol




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