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miércoles 17 julio 2019
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EL ESTRES EN EL DEPORTISTA CAPITULO 2 POR LA LEY DEL DEPORTE

El deportista muchas veces no logra disfrutar el deporte. La pasa mal, esta tenso, preocupado y, en consecuencia, se desgarra seguido, tiene una contractura en el cuello, o le duele la espalda. A veces “se para” y otras se decide seguir. Cuando a pesar del dolor se le sigue “dando rosca” y se continua entrenando corren el riesgo de enfrentar lesiones mayores. Abusan de la nobleza del organismo porque están presionados por otros o por ellos mismos, porque se creen diferentes, algunos inquebrantables, o sencillamente minimizan la gravedad de las “luces de alarma” que les prende el “cuerpito”.

Cuando el deportista se lesiona… muchísimas veces sucede porque el cuerpo les esta diciendo (sin hablar en español por supuesto) que algo esta funcionando mal. Y “normalmente” la cabeza no esta haciendo el mejor de los trabajos. Los jugadores se marean, les duele un musculo, tienen problemas digestivos, irritabilidad con los jueces, intolerancia a la derrota con el rival, o hasta palpitaciones cardiacas frente a una “importante” hinchada en las tribunas. Algo en “la maquina” viene fallando, hay que frenarla y meterla en “el taller” urgente.

El estrés deportivo recorre un camino que se le llama “Cadena del Estrés”. Y tiene cuatro eslabones distintos:

El primero es de las percepciones, es lo que les molesta, les preocupa o los tensiona. Es una percepción negativa de la realidad de ellos mismos. Puede ser real o imaginaria. Es una idea aproximada de la realidad. La hinchada les tira cascotazos o le pone sobre nombres. El técnico no los pone o les “saca el cuero”. La mujer se le “rajo con el vecino” o el sospecha que “anda en algo”. Se le “cerro el arco” o perdió el “fuego sagrado”. Cada cabeza es un mundo diferente.

En el segundo eslabón están los cambios de conducta y hábitos en los comportamientos, que resultan del primero. Las percepciones son semillas… Y como “se cosecha lo que se siembra” este es el resultado. Y son obviamente nocivos para los atletas. Ellos no son los mismos “en las malas”, a como se encuentra cuando se les “dan los resultados”. Algunos fuman, otros chupan, se pueden drogar, habrá quien este ultra susceptible, o aquel que “tartamudea en los micrófonos” y se pone el famoso casete.

En el tercero están los síntomas físicos y psíquicos del deportista. Al principio “medio” leves, por eso se los menosprecia y no se los toma muy en serio. Luego ya se empieza a ver un atleta ansioso, nervioso, con dolores de cabeza, y todas “esas cosas”. El cuerpo les da esa información. Hay quienes saben escucharlo y prestarle atención. Y otros que no. Cada uno tiene que conocer lo que le dice el cuerpo y como anda. Así se toman acciones preventivas para evitar esos problemas físicos y psicológicos. Disminuirlos o corregirlos.

Y en el cuarto y ultimo eslabón esta la temida enfermedad. Si ellos (o los especialistas) no han escuchado el “cuerpillo” podrá aparecer (dios no quiera y el diablo tampoco) el infarto, la ulcera, enfermedades de la piel, angina, asma, cáncer, arritmia cardiaca, y/o el terrible ACV. Todo esto puede desatarse muy lentamente o muy rápido. Depende de cada uno. O se puede estar años en el primer eslabón y luego pasar “volando” por los otros, hasta llegar a la “parca”.

Ante cualquier signo o síntoma consultar con un especialista amigo. No hay que esperar a que nos deje “tirado” el corazón. Ya cuando arrancamos a pensar mal de la vida y del deporte, se nos empieza a “joder” nuestra calidad de vida. Como dice un cardiólogo en Estrés “La Epidemia del siglo 21”: “La felicidad es incompatible con el estrés”.

LA LEY DEL DEPORTE (Jueves 20 hs Radio Activa Continental 98.9 y www.activaconcordia.com).




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