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miércoles 19 septiembre 2018
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El problema fundamental es que faltan dólares

El dólar viene subiendo desde hace varios a pesar del acuerdo con el FMI y de la promesa de financiamiento. Detrás de esta suba se nota una gran escasez de divisas. Esto se debe a una combinación de bajas exportaciones, un escenario global algo tóxico para los países emergentes, ciertas dudas sobre la marcha de la economía argentina y un desgaste de la credibilidad en el Gobierno y el Banco Central. Todo ello implica una fuerte baja del interés internacional por activos argentinos y un crecimiento de la incertidumbre a nivel local, que a su vez, se traduce en una menor entrada de divisas y una mayor dolarización de las inversiones argentinas. La renuncia de Sturzenegger apunta a tratar de reconstruir la credibilidad del BCRA, que venía muy golpeada desde hace algunos meses, pero no basta para atacar el problema fundamental en la suba del dólar que es la falta de divisas.

La economía argentina posee un problema estructural que es un Estado gasta más de lo que le ingresa y, por lo tanto, requiere continuamente dinero para cubrir los gastos excedentes. El problema es que décadas y décadas de esto, han llevado al Estado a expropiar el ahorro de los argentinos con mecanismos como la inflación, el default, la estatización de los fondos de pensiones o de los depósitos y otros sistemas. Como consecuencia, sólo una fracción de ahorro doméstico está depositado en Argentina, y por lo tanto, hoy el Estado no tiene como cubrir el déficit fiscal con el mercado financiero interno. Ello lo ha obligado a tomar deuda externa. La entrada de los dólares de la deuda genera una apreciación del tipo de cambio, porque la oferta de divisas se incrementa rápidamente y lleva también a un mayor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, tal como ha sucedido den 2016 y 2017.

El problema es que cuando se reduce el interés de los mercados financieros internacionales por prestarle a la Argentina, el proceso se invierte muy rápidamente. O sea, dejan de entrar dólares y el tipo de cambio se devalúa rápidamente, dado que la oferta se reduce instantáneamente pero aún sigue habiendo una demanda de divisas que busca cubrir el déficit en cuenta corriente. A lo que se le suma un incremento de la demanda local que comienza que ante la incertidumbre busca proteger sus ahorros comprando dólares. Ese es el proceso que venimos observando desde hace un mes.

Dicho proceso seguirá hasta que, o bien aparezca una oferta de dólares, o bien la demanda se achique, porque ya no es tan conveniente importar o viajar al exterior o porque las carteras están excesivamente dolarizadas. Naturalmente, es difícil saber en que punto esto podría suceder, pero sabemos, que con el acuerdo alcanzado con el FMI aparece en el horizonte cierto ingreso de divisas en los próximos días, que podría calmar las aguas en el corto plazo.

Sin embargo, nada de esto reduce la vulnerabilidad externa de Argentina, eso lleva más tiempo e implica recrear la confianza, mejorar las cuentas públicas, bajar la inflación y tener una buena inserción en la economía global. En esas condiciones, es probable que reduzcamos la volatilidad de la economía y podamos enfrentar los verdaderos desafíos de la economía.




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