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domingo 22 julio 2018
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EMPATO ARGENTINA Y SE METIO EN PROBLEMAS

No influyó la escenografía, ni el contexto que da la Copa del Mundo. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Y así se movió la selección argentina en el Mundial Rusia 2018 : los problemas que se presagiaban en la antesala del debut aparecieron en conjunto en el empate 1-1 ante Islandia . Con un plus inesperado: Lionel Messi no logró encontrar un socio, falló un penal que podría haber cambiado la historia y se sumó a la imprecisión de sus compañeros en los minutos finales.

Con goles de Sergio Agüero y Alfred Finnbogason, se empato en el primer partido del grupo D. Un empate que nos llevará a hacer las cuentas. Islandia hizo historia gracias a una Argentina que decepcionó a casi todos.

Messi siempre fue controlado por la defensa rival. Una línea que en algunos momentos fue de once, metieron “un colectivo”. Todos atrás de la pelota, todos con la cabeza fría para romper cualquier circuito de juego argentino. Y la selección nunca logró salir de ese laberinto, cayó sistemáticamente en la telaraña.
Posesión contra concentración. El primer tiempo fue la confirmación de lo que suponía, aunque tuvo dos agravantes: los desacoples de la última línea argentina le dieron aire a Islandia.

A los 20 minutos “El Kun” Agüero abrió el marcador con un fuerte disparo. El tanto fue el primero del Kun en mundiales, tras tres ediciones. Un desahogo que tardó demasiado tiempo para un delantero de sus características. Pero la alegría argentina duró poco: cuatro minutos más tarde, Islandia aprovechó el enésimo error de la defensa albiceleste, y un tal Finnbogason aprovechó un rebote para igualar el marcador.

Sin socios para Messi, y con Meza y Di María algo imprecisos, a la primera mitad solo le quedó una polémica que podría haber cambiado las cosas. Una mano islandesa dentro del área a cuatro minutos del final que el polaco Szymon Marciniak no consideró penal.
En la segunda parte, Sampaoli “metió mano” en el banco y trató de encontrarle la solución al problema que ofrecía el rival. Pero ni el ingreso de Banega (por Biglia) ni las oportunidades para Pavón e Higuain dieron respuesta para destrabar el cerrojo islandés. La primera intervención del cordobés dio muestras de la demora en el cambio: le convirtieron una falta que era penal para todos, menos para el árbitro polaco.

La selección vuelve a Bronnitsy con las valijas llenas de cuestionamientos y malestar. De Moscú se lleva un empate que para Islandia fue un triunfo y que en el vestuario argentino tiene sabor a un golpe bajo anímico y futbolístico. El jueves, ante Croacia, deberá ser el momento de la reacción.

El Mundial espera por Messi. Y Messi necesita mostrar que no puede dejar pasar esta oportunidad. Un viaje a Nizhni Nóvgorod donde no habrá lugar para más pruebas. Sera a “suerte o verdad”.

 




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