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miércoles 24 octubre 2018
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IGNACIO VALIN “CORREDOR Y GUITARRERO” porLa Ley del Deporte

El corredor Ignacio “Nacho” Valin tiene solo 23 años, pero de un ascenso meteórico en su carrera como corredor. Rápido, fuerte, uno de los mejores de concordia. Metió 32′ en la Maratón Internacional de Reyes, clasificando 3° entre los de nuestra ciudad, y a 2′ y “monedas” del olímpico Federico Bruno.
Tiene 23 años pero bien curtidos, tiene tanto en el lomo como uno de 43  o mas. Esto dejo este pibe de barrio, que siempre soñó con “destacarse en algo”, que jugo al futbol en Comunicaciones, que boxeo en el Municipal. Que ha sido herrero, carpintero y “todero”…
Encima es medio poeta: guitarrero, trovador, anda tocando la armónica bajo su cielo sureño. Los versos le caen al alma, como al pasto el rocío… (esa se la robamos a Neruda, luego “le destrabamos” el cheque…)
Y esta en el I.S.E.F. (Instituto Superior de Educación Física) en una etapa bastante avanzada, y esta felizmente de novio, y esto y aquello, y más todavía. Su historia es ejemplar:
“Yo soy de zona sur, del María Goretti, siempre soñé con hacer deportes. Mi papa y mi mama me alentaban. Ellos querían que este jugando como cualquier chico de la cuadra. Si me portaba mal, jamás la pena era quedarme sin el futbol con mis amigos o dejar de hacer algo sano, me sacaban otra cosa”.
“Jugaba al futbol en Comunicaciones, el club del barrio, cruzaba “la defensa” (defensa sur contra la maldita inundación) y estaba en la cancha, pero me angustiaba porque casi no me ponían. Me acuerdo que una vez éramos 12 con el arquero incluido y fui al banco, mire solo todo el partido, ni siquiera me pusieron un minuto. Como jugador era un gran corredor, corría para todos lados, quería destacarme”.
Nacho se puso triste pero no se desespero, ni se enojó con su técnico ni recurrió a la violencia. Pero tampoco se conformo con esa situación, que era un bajón, siguió adelante y fue a buscar otro destino…
“También hice boxeo en el gimnasio Municipal. Yo necesitaba destacarme en algo, ser bueno en alguna cosa, tener amigos, pero “me llenaron la cara de dedos”. Me pegaron mucho, pero tengo los mejores recuerdos. Un gimnasio de boxeo es muy divertido, haces muchos amigos, cuando nos sacaban a correr me decían que tenia que ser corredor, que era muy rápido, pero yo pensaba que no me iba a gustar el pedestrismo, tenia ese prejuicio”.
Tampoco tenia “pasta” para el boxeo, pero esa frustración no lo hizo caer en el alcohol o en las drogas (porque eso hace a un adicto), el tuvo alta tolerancia a la frustración. La frustración es parte de la vida, no todo lo que queres lo vas a alcanzar siempre y en el momento que se te plazca. Nacho Valin a pesar de todo siguió adelante, busco la variante, nunca renuncio a su meta que era la de “destacarse en algo”.
“Cuando arranque a correr sentí que realmente era lo mio, Amo correr, salgo con mi novia que también corre y estudia conmigo en el instituto. Me gusta salir por la “defensa” y mi trayecto favorito es por carretera la cruz, mi entrenador es Federico Bruno que me pasa la rutina desde donde este, es un genio para mi, como atleta y como persona”.
Uno lo imagina corriendo por el viejo camino sureño, que le llaman carretera la cruz, lleno de voces del pasado, de cuchilleros de la nostalgia, guapos arrogantes de la vieja Concordia, cuna de grandes campeones. Yo no se como hacen para ser la mayor y mejor cantera de corredores, futbolistas y obviamente de los mejores boxeadores de la historia…
“En mis ratos libres toco la armónica, la guitarra, canto, algún dia voy a venir a la radio a tocar. O me voy a lo de mi novia, estoy re enamorado (se emociona y se le humedecen sus ojos), pienso algún dia en casarme, tuve otras compañeras pero ella es como ninguna, sueño con casarme con ella”.
Acá casi se nos desmorona “Nachito” ¿Quién dijo que ya nadie muere de amor? Hasta en ese barrio de guapos que brillan a la luz de la navaja, siguen saliendo románticos “como los de antes…”
“Soy herrero con mi papa, para hacerme unos mangos, si dios quiere seré profesor de educación física. Mi gran objetivo es entrar en un juego olímpico (se que es para unos pocos en el mundo), también sueño con un juego panamericano, que es muy importante a nivel continental”.
Este gurí, de la vieja y digna clase obrera argentina, vuela por el “viento de los sueños”, lo va llevando por sus caminos, los sueños son como los ojos de necesarios. Podes perder hasta el pan, pero no los sueños, por que te morís… y a fuego lento.
Este gurí de 23 pirulos, Ignacio Valin, quien tiene motores y resortes en las piernas, alas y turbinas en los brazos, tiene un pacto secreto con la gloria. Porque “quiere destacarse” en algo, y se mantiene firme a esa meta. Puede cambiar su plan, la estrategia, su táctica, hasta de deporte, menos ese objetivo, el sueño de “destacarse en algo” no se negocia.
Por ahora, destrozando su competencia, los relojes y haciendo de goma los cronometros, viene derecho a lograrlo…
LA LEY DEL DEPORTE (VIERNES 20 HS ACTIVA CONTINENTAL 98.9).




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