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domingo 15 septiembre 2019
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LA BAJA DEL DOLAR CONCENTRA LA ATENCIÓN, PERO LA CLAVE ES EL RIESGO PAÍS

Para la rueda del jueves se espera calma, lo que no significa que vendrá la baja: habrá toma de ganancias y las subas serán menos llamativas.

La euforia siguió, pero ahora viene el equilibrio. Las fuertes subas no son eternas y vienen las tomas de ganancias. Para Ariel Sbdar, Head Strategic del Banco Industrial, «el momento para ser agresivo pasó. Ahora hay que ser más cauto».

Y no fueron pocos los que vendieron el miércoles acciones de bancos en medio de la furia compradora porque consideran que están en un nivel de precios prudente.

La fórmula Macri–Pichetto trajo al mercado una ampliación del vocabulario. Ya no se trata de pesos o dólares. Ahora se están mirando los bonos de la deuda argentina, el riesgo país y las acciones. Por supuesto, después de la euforia, esta mirada será más selectiva. En medio de la fiesta todo sube, pero cuando se retiran las bebidas y se disipa la borrachera, los actores miran lo que van a hacer de allí en más.

Lo más importante es que la fuerte baja del riesgo país hace que los inversores pongan los ojos en los bonos en dólares de la deuda, un activo que poblaba en las pantallas de los operadores las columnas del offer y muy pocos compraban provocando una caída de la paridad y un aumento del riesgo país. Ahora, sucede lo contrario. Como esos títulos estaban baratos y ofrecían rendimientos cercanos a 20% en dólares, los inversores se abalanzaron sobre ellos porque eran uno de los instrumentos que estaban en precio de liquidación.

Por eso el Bonar 2020 aumentó 1,26% y el Bonar 2024, nada menos que 3,81%, porcentajes muy altos cuando de bonos se trata. Al mismo tiempo, los bonos del Tesoro de Estados Unidos cerraron en baja y su rendimiento subía a 2,13%. El movimiento hizo que el riesgo país cayera nada menos que 5,64% a 853 puntos básicos. El riesgo bajó 12% en dos días y es el dato clave.

Porque si la fe del mercado en los bonos sigue y los acerca a los 500 puntos de riesgo, no se depende del FMI para renovar la deuda de 2020. Con ese riesgo, se puede salir al mundo a emitir bonos nuevos para reemplazar a los que venzan y el default queda como un mal sueño. La baja del índice de JP Morgan es la forma más legítima de limpiar el horizonte de dudas sobre el pago de la deuda. Depender del FMI, es un método que se parece a la mendicidad.

Además, que los inversores vuelquen pesos a los bonos en dólares, es cambiar la calidad de la dolarización de las carteras. Al tener más bonos, se evita el peligro de una disparada de la divisa y de una salida de depósitos en dólares.
La moneda de Estados Unidos estuvo fuerte en el mundo. En el índice DXI que la enfrenta a las seis monedas más importantes del planeta, ganó 0,26% y entre sus derrotados estuvo el euro. En América Latina sucumbieron el peso chileno y el mexicano que bajaron entre 0,40 y 0,50% frente al billete norteamericano. El real, salió empatado.

Por eso fue importante, que en el mercado mayorista con negocios por USD 753 millones, el dólar cierre a $43,7 que representa una baja de $1,02 (-2,28%). El dólar en bancos y casas de cambio se vendió al público a $1,08 más barato a 44,88 pesos. La caída representa un retroceso de 2,30 por ciento. La comparación con lo que sucedió con el resto de las monedas vecinas, le dio más brillo al movimiento.

En este escenario, el Banco Central pasó a hacer la jugada que soñó siempre. Pudo hacer la baja más importante de tasas en la licitación de Letras de Liquidez (Leliq). Aprovechó el viento a favor para captar $215.503 millones a 67,98%, casi 1 punto menos que en la licitación anterior. Pero, además, liberó $25.717 millones que aumentarán la masa monetaria en circulación, pero disminuirán el stock de Leliq que está en niveles preocupantes. Si consigue, aprovechando esta bonanza reducir la tenencia de Leliq y bajar el riesgo país a favor de la confianza que despertó la nueva fórmula presidencial, se quitará de encima los dos grandes riesgos que aplastan a la economía.

A todo esto, las reservas perdieron USD 84 millones y se ubicaron en USD 64.677 millones. Las licitaciones de 60 millones diarios, más la caída del euro, provocaron la pérdida que si no fue mayor es porque el oro subió 0,35%.

Pero no todas fueron buenas noticias. En el exterior, el endurecimiento de EEUU frente a China, más el conflicto político que enfrenta a Hong Kong con China y que derrumbó casi 2% su bolsa, hizo caer a Wall Street. Afortunadamente, la soja, el maíz y el trigo subieron hasta 2,14%. El petróleo perdió 1,33% y se debe a la escasa confianza que tiene el mundo en que crezca la actividad.

La Bolsa local, operó sin mirar el exterior. Estaban entusiasmados con el clima interno. El S&P Merval, el índice de las líderes, sumó 6,74% y en el año aumenta 34% le gana a la inflación y al dólar y a cuanto activo se le oponga. Está en el récord por arriba de 40 mil puntos.

BYMA, sigue liderando las subas con 13,03%, seguido de Cablevisión Holding con 11,37% y Pampa Energía con 11,2%. También fue destacado el avance de 10,70% del Grupo Galicia y el de 9,28% de Macro.

En Wall Street, los ADR’s, certificados de tenencias de acciones, imitaron el comportamiento de Buenos Aires. Lo más destacado fue Pampa Energía (+12,58%), Galicia (+12,48%), IRSA Propiedades Comerciales (12,121%) y Telecom (+11,03%).

Para la rueda del jueves se espera que venga la calma, lo que no significa que vendrá la baja, pero habrá toma de ganancias y las subas serán menos llamativas. La baja del riesgo país a niveles cercanos o menores a 500 puntos es lo más importante que puede dejar el mejor clima de los mercados. Pero todavía falta la respuesta de los partidos de oposición. El mapa político argentino puede ser más cambiante que la dirección de los vientos.




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